TESTIMONIOS

Informe de 2 logopedas de Nancy (noreste de Francia): Aurélie Fontaine y Emmanuelle Cubaynes – Junio de 2006

PROGRAMA “TONELADAS DE CARAS” Y JUEGO MAGNÉTICO

INTERESA POR:

El encantó a los niños (niños autistas verbales de 7 años y medio a 11 años y medio).

Esto permitió (aunque en principio no era el objetivo) trabajar la función de petición (a veces deficitaria en los niños autistas).

Por ejemplo, cuando Damien, de 8 años, pataleaba al final de la sesión para obtener el juego (rebuscando incluso entre nuestras cosas), le animamos a verbalizar su petición.

TRABAJO DE LOS ELEMENTOS PERTINENTES DE LAS EXPRESIONES FACIALES:

Nosotras insistimos:

En las cejas fruncidas y la boca “cerrada” para la ira.

En las cejas fruncidas y el labio superior levantado (con lengua afuera o no) para el disgusto.

En la sonrisa para la felicidad.

En la boca en forma de “o” y en las cejas levantadas para la sorpresa.

En las cejas y bocas “hacia abajo” para la tristeza.

En la boca temblorosa para el miedo, o la boca en “o” con una ceja fruncida

TRABAJO DE LAS EXPRESIONES FACIALES:

Trabajamos todas las modalidades:

Sobre la producción (libre o siguiendo instrucciones)

Sobre el reconocimiento (de las piezas o las instrucciones)

Pero dejamos espacio para las producciones espontáneas y así animar a los niños en su creatividad y dejarlos experimentar. Eso nos pareció fundamental.

Así, en una sesión en la que habíamos trabajado especialmente una emoción, no era raro que el niño intentara reproducir la expresión facial en cuestión con el juego.

En este sentido, Damien o Basile (de 11 años y medio), intentaban una expresión facial (por ejemplo, la felicidad o la sorpresa) una y otra vez cambiando algún elemento, quizá para asegurarse de que cambiar el peinado, por ejemplo, no cambiaba la emoción

LA NOCIÓN DE GENERALIZACIÓN:

Permitida por el juego se reveló eficaz, principalmente para Marie Louise, que tenía problemas para saber que era importante mirar para leer la emoción, y que nos hablaba, por ejemplo, de cabellos “enfadados”. Ella pudo constatar que cambiar el cabello (color, tamaño) no alteraba la emoción (salvo en casos rarísimos, como cuando el cabello se eriza de miedo).

LA NOCIÓN DE JUEGO SIMBÓLICO Y DE DISIMULAR:

El uso del juego permitió introducir una cierta flexibilidad en los niños ante el hecho de aceptar la idea de “hacer como si la ceja fuera una nariz”. El ejemplo más elocuente es el de Théo (7 años y medio), que un día preguntó: “¿dónde está la lengua?” (quería imitar el disgusto). Después de que lo animáramos, creó una lengua él mismo a partir de cejas que salían de una boca prominente, formada a partir de dos bocas,  y luego “hizo como si un ojo fuera una nariz”.

Damien, una vez intentó una suerte de “disfraz” poniendo uno de los peinados del juego delante de su propio pelo.

EN CONCLUSIÓN:

Este juego ha resultado ser una herramienta lúdica, preciosa, eficaz y que responde a una necesidad.

Además, sus diferentes formatos, el programa y el juego de manipulación, se complementan completamente. Permitió trabajar, jugando muchas funciones importantes en los niños autistas (petición, disimular, flexibilidad) y que el reconocimiento de las expresiones faciales emocionales de las emociones primarias (con un trabajo paralelo sobre los conceptos correspondientes) fuera agradable para los niños de nuestro estudio (excepto para uno, que necesitó todas las sesiones -12- para entender las nociones básicas de “contento” y “no contento”).

¡En resumen, un balance muy positivo! Esperamos que otros niños autistas puedan beneficiarse de este juego rápidamente